sábado, 18 de noviembre de 2006

El cuento de la cenicienta


Hace dos años estaba muy cascado para jugar en el Real Madrid, que prefirió a Walter Samuel, en aquel momento flamantemente proclamado por la prensa como el "mejor central del Mundo". La temporada pasada regresó a la actualidad informativa por el lamentable video emitido por la RAI en el que se dopaba delante de la cámara mientras bromeaba y reconocía que esa era la prueba de que en su equipo hacían trampas. Ocurrió antes de que ganara la Copa de la UEFA en Moscú en 1999. Llegó el 2006 y la suerte cambió para Cannavaro. Menos de diez partidos en el Mundial y una actuación memorable en el mismo campeonato han sido suficientes para lograr el Balón de Oro.

Partiendo de la base de que todos los juicios son subjetivos y que, a tenor de los hechos, nunca se ha sabido si este tipo de trofeos premian las trayectorias o las temporadas, el galardón del central italiano es discutible por muchas razones. Si se premiara la carrera de este futbolista, todos los argumentos se vendrían abajo como si de una baraja de cartas se tratara al recordar los testimonios que dejó para la historia en el polémico video: "Esta es la prueba de que hacemos trampa", "cuanto dinero me darían por este video","tengo 25 años y me están matando ¡inyéctame, inyéctame, doctor, esto si que es hermoso!" Fueron algunas de las perlas que regaló el napolitano. Imposible premiar al que hace apología de las trampas y se congratula de ello.

Que hizo un Mundial soberbio es indiscutible, pero hay que irse al juego de Italia para comprender el éxito del pequeño central. Casi no hizo faltas -diez en todo el Campeonato- y estuvo excelente en el cruce. Su posición, siempre agazapado en las inmediaciones del área, y la presencia en el centro del campo habitualmente de Camoranesi y Gattuso, dos embudos que le trituraban el trabajo, hicieron el resto. A diferencia de su compañero Pirlo, su trabajo se limitaba a cubrir alrededor de 30 metros de terreno de juego. En cambio, el milanista debía coger el balón en la defensa y transportarlo hasta el área contrario, su campo de operaciones era inmenso. Recibía el primer pase y daba el último. Italia se movía según su criterio. Encima contaba con el hándicap de carecer de socios en el centro ya que Gattuso y Camoranesi suelen mirar para otro lado cuando les toca parar el balón en lugar de correr hacia él. Si nos atenemos al Mundial, sin lugar a duda mi balón de oro es Pirlo.

Luego todo le ha venido rodado a Cannavaro. La foto recibiendo la Copa del Mundo como capitán no tiene precio, como tampoco las imágenes de la celebración en Roma. Las vueltas que da la vida que el oscuro defensa de la mafiosa Juve se convirtió en dos días en el mejor central del Mundo y en el más guapo de todos los futbolistas que pisan la tierra. La receta es muy conocida: Triunfo deportivo, aderezado con unas cuantas portadas y halagos de la prensa, es igual a éxito social. Una eterna sonrisa completaba el cóctel. El resto vino rodado, fichaje por el Real Madrid y Balón de Oro...Una vez más la cenicienta se convirtió en princesa.

1 comentario:

eltiomark dijo...

Ese pablete, un saludico desde Pamplona. A ver cuándo te subes otra vez para Bilbao, que se te echa de menos. Un abrazo