lunes, 9 de abril de 2007

Anclado en el pasado



Una vez más, la pasada jornada ha puesto de manifiesto que el fútbol vive anclado en el pasado.
Es inconcebible la forma en que la industria futbolística da la espalda a las nuevas tecnologías y al progreso. En la actualidad, un espectador vietnamita que sigue un partido de la UEFA que se celebra en Sevilla a través de internet cuenta con más recursos para saber lo que ocurre en el campo, que el juez encargado de tomar las decisiones que pueden desequilibrar el choque. Me explico, nuestro amigo el vietnamita contará con un ejército de cámaras que le permitirán ver cada jugada desde todos los ángulos posibles. Tendrá los suficientes medios para saber si fue penalti o fuera de juego... En cambio, el trío arbitral tan solo dispondrá de sus seis ojos para apreciar infímos detalles que se suceden en milésimas de segundos en un ambiente poblado de piernas y de futbolistas vestidos con la misma indumentaria. De su opinión dependerán los títulos y los descensos. En fin, las alegrías y las tristezas de millones de aficionados.


¿Para qué se aplican los adelantos técnicos en el fútbol? La única respuesta es para ganar más dinero. Para ofrecer retransmisiones impecables y para hacer anuncios del tipo de Ronaldinho haciendo una chilena digna de Oliver y Benji en la Catedral de Santiago, filmada desde 200 posiciones diferentes. Para tomar las decisiones importantes ya tenemos al trío de negro y sus seis ojos. Ellos se bastan para juzgar el bien y el mal en un campo de fútbol.

Me escuece cuando veo un partido de tenis y los momentoscontrovertidos en forma de bolas dudosas se ofrecen al público desde una pantalla gigante. Todos se quedan tranquilos, el juez, los jugadores y el público. Todo se resuelve con la mayor eficacia y la mayor celeridad. En cambio las instituciones que rigen el fútbol son incapaces de innovar, de dar un paso adelante, de mejorar lo existente. Es mejor otorgar la presión a los árbitros mientras en los palcos y en las casas, sentados frente a la televisión, sabemos a los pocos segundos si ha acertado o se ha equivocado...

En el tema de la mejora de la competición ocurre exactamente lo mismo. Mientras otros deportes demuestran gran flexibilidad el fútbol presume de una absurda rigidez. Esta temporada la NBA ha cambiado el balón a mitad de temporada porque el impuesto por la organización no gustaba a los jugadores. La ATP ha variado a mitad de camino su plan inicial de cambiar el formato de algunos torneos porque los tenistas no terminaban de apreciar la mejora. En cambio la federación española es incapaz de tomar una sencilla decisión en un aspecto que ahora mismo está en el limbo legal. Me refiero a la obligación moral de los jugadores de parar el partido tirando el balón fuera cuando hay un compañero tendido en el césped. En un principio era un gesto noble, de caballerosidad, pero ha derivado en una trampa que hace un flaco favor al espectáculo ya que los partidos se interrumpen en innumerables ocasiones. No hace falta ser un lince para corrobar que no es una casualidad que cuando un lateral sube y descubre su banda cuenta con un elevado porcentaje de opciones de caer lesionado durante unos segundos. El tiempo justo para parar el contrataque y regresar a la retaguardia. Michel Salgado ha sido uno de los precursores de esta modalidad.

Ayer pasó lo que tenía y debería que ocurrir. El Atlético continuó la jugada cuando el Guille Franco yacía en el suelo por una extraña dolencia y marcó el gol. Luego llegaron los reproches y las venganzas en forma de entradas asesinas. En este sentido y en vista de que a la Federación el juego se la resbala mientras la gallina de los huevos de oro siga funcionando, yo optaría por lo que hace José Luis Mendilibar, técnico del Valladolid. Antes de los partidos avisa al rival y al árbitro de que ellos no van a parar ninguna jugada, a no ser que sea el colegiado el que detenta el partido. Dicho esto y con previo aviso se evitan las confusiones.
En vista de que los que mandan no hacen nada, ahora solo falta de que sean los clubes los que tengan que costear los equipos para que el árbitro cuente con los recursos necesarios para emitir juicios en óptimas condiciones...Tiempo al tiempo...






martes, 20 de marzo de 2007

El sueño blanco


Estar a punto de cumplir cuatro años sin sumar títulos está a punto de provocar entre los periodistas afines al Real Madrid una sensación similar a la que provoca caminar durante horas en un desierto. Perciben alucinaciones y delirios, ven oasis paradisiacos donde solo hay toneladas de arena...Todo lo imaginable es posible en esas mentes desesperadas y en esos cuerpos sedientos -de títulos en este caso- a punto de desfallecer.

Los desvaríos y disparates de algunos informadores alcanzan niveles extremos con tal de hacer creer al aficionado que existe un mundo mejor, que hay una tierra prometida a la que el único camino que conduce es comprar su diario o ver su programa de televisión. A saber, la próxima temporada el Madrid contará con Cristiano Ronaldo y Kaká en la delantera mientras el Barça llorará el fin de un ciclo ya que Ronaldinho se habrá mudado a Milán. Robben será su sustituto. Lo saben de primera mano, se lo ha contado el famoso "entorno" o en su defecto "las fuentes cercanas al jugador". El brasileño desea cambiar el clima mediterráneo, vivir en primera línea de playa y un equipo que juega para él por el frío Milán y pasar ocho horas al día en Milanello entre entrenamientos, siestas colectivas y pruebas de ratón de laboratorio. No lo sabíamos, pero el brasileño es como esos niños fascinados por los regímenes militares que esperaban con ansia el día en que les tocaba ingresar en el cuartel para empezar la "mili". La verdad es que lo disimula bastante bien entre la samba, los asados y las fiestas en Castelldefels...No sé, no me termina de cuadrar.

La nueva teoría que arrasa en los medios de Madrid es que las superestrellas no pueden estar más de tres años en el mismo equipo porque se acomodan y pierden la ambición. Por esta regla, Ronaldinho debe abandonar urgentemente el Barça. Eso sí, en esta regla hay excepciones -siempre según convenga- No he leído a un solo periodista afín al Madrid decir que Ronaldo tuviera que irse porque su ciclo estaba acabado a pesar de llevar cinco años en el Madrid, haber ganado una Liga y haber estado las dos últimas temporadas sin rascar gongo. El ejemplo vale también para Zidane. En estos casos las estrellas son eternas y nunca deben abandonar el equipo en el que "triunfan".
Comprendo la necesidad de crear expectación, pero lo que está ocurriendo con Ronaldinho es vender una moto de la mayor cilindrada. Según las portadas de algunos medios en las últimas semanas (Cristiano Ronaldo, Alves, Kaká...) parece que estamos en junio en vez de en marzo. Es una falta de respeto para el resto de los equipos y para las competiciones. Como el Madrid no opta a casi nada, todo se ha acabado. Pasemos página y miremos para la próxima temporada. Lo dicho, un fraude para el aficionado.

viernes, 16 de marzo de 2007

Azuloscuro casi redonda...


Tenía ganas de ver esta película aunque sabía que estaba en serio riesgo de llevarme un chasco. Ya se sabe; premios, reportajes, excelentes críticas y director revelación...Una pelota que se va inflando en tu cabeza y que convierte a la obra en cuestión en una imprescindible sin ni siquiera verla. Muchas veces luego llega la cruda realidad y te vas a caso con esa insípida sensación de "tan poco es para tanto" debido a la diferencia abismal entre expectativa y material real.


Para nada me ha decepcionado AzulOscuroCasiNegro. Al revés, me ha parecido sorprendentemente original tanto a nivel narrativo como visual...En mi caso, ha pasado a pertenecer a esa clase de películas que te atrapa desde el primer fotograma por su fuerza, intensidad y una inesperada honradez. Es tierna y dura, real y surreal, amarga y dulce...Desde el prisma del cine social, contiene una amalgama de colores tan amplia como los excelentes actores que la sostienen...Todo esto durante la primera hora y diez minutos...


En el último cuarto de hora la cosa cambia...El regusto que me ha dejado la obra de Daniel Sánchez Arévalo una vez la he digerido es que no ha sabido encontrar un final a la altura del resto de la película. Me explico, parece que la intención es demostrar que el sacrificado protagonista -impecable Quim Gutiérrez- deja de vivir en un sueño y comienza a tener los pies en la tierra...Pero hay una serie de acontecimientos que carecen de toda lógica y que rompen con la lógica formal que el espectador se forma con anterioridad ¿Por qué el responsable y formal Jorge, el mismo que se da cuenta de que aspira a menos de lo que pensaba, no ayuda a su hermano cuando está herido de gravedad? ¿No confunde el director realismo con maldad al atribuir repentinamente al protagonista características contrarias a las que había demostrado durante toda la película? Se puede ver como un escarmiento al avaricioso hermano, pero no se, esta cuestión, entre otras, no me termina de cuadrar...


De todas formas la película es extraordinaria y un final que no me termina de enganchar no es razón para saber apreciar lo que es un gran trabajo y una prueba de que hay cine español de sobra más allá de las grandes vedettes de la dirección (Almodovar, Amenabar, etc.)


P.D. Como ya ven, ahora me ha dado por escribir también de cine (estas horas muertas en el trabajo)...espero que alguien me lea...y me comente...



miércoles, 7 de marzo de 2007

Corre, corre, corre que te van a echar el guante...


La conclusión general del desastre que se vivió la semana pasada en el estadio del Betis fue la necesidad de desfanatizar a la clase dirigente que maneja algunos clubes como si de los equipos de colegios enfrentados se trataran. Pues bien, la vuelta a la Liga de Campeones nos deja una imagen grabada que nos recuerda que el fútbol sigue siendo el gran escenario de las verguenzas y las miserias humanas.

Finalizado el partido entre el Valencia y el Inter, un grupo de jugadores forma la, en estos días, correspondiente tangana. Entre los clásicos empujones, recriminaciones, dedos en la cara y agarrones de camiseta estaban cuando surgió raudo y veloz un hombre vestido de gris. Era David Navarro, que había seguido el partido desde el banquillo. De repente se le cruzaron los cables, saltó al campo y asestó por la espalda un derechazo en la nariz de Burdisso. Luego y según el ritual del que agrede por detrás, si te he visto no me acuerdo y quien tira la piedra esconde la mano. Vergonzoso sprint con media sonrisa en el rostro hasta el tunel de vestuarios mientras varios jugadores interistas le intentaban dar caza a base de patadas voladoras. Ocurrió que Navarro, que no había saltado al campo, estaba más fresco que los italianos, con noventa minutos en las piernas, por lo que se salvó de recibir una soberana paliza. Para poder ver el bochorno completo tan solo hay que pinchar aquí: http://www.youtube.com/watch?v=_FestVFfjVE

Actitudes cobardes y traicioneras existen en todos los ámbitos de la vida. Pero pocas situaciones tienen la repercusión que ofrece la Liga de Campeones ¿No son conscientes los jugadores de que todo lo que hacen está siendo grabado por cientos de cámaras y las imágenes se verán en todo el mundo? ¿Qué pensará Navarro cuando vea el penoso gesto que tuvo ayer? Observo la agresión por detrás y la carrera de Navarro para huir de los agresores y me viene a la mente la rápida escapada del energúmeno que tiró una botella a Juande Ramos la semana pasada. Mismo instinto de agredir, misma reacción de huir despavorido ¿Cuántos reirán la gracia de Navarro e irán a los campos a repetir lo visto, agredir y luego huir? Tiempo al tiempo...Luego se dirá que es necesario dar buen ejemplo...

Muchas veces he leído comentarios acerca de lo absurdo que resultan las jornadas de educación que reciben al comienzo de la temporada los jóvenes que ingresan en la NBA. Allí les informan de como reaccionar ante las innumerables situaciones de riesgo que vive un deportista de élite. Desde España lo vemos como absurdas americanadas. Viendo el comportamiento de Navarro creo que más que un seminario le hace falta un doctorado entero para alcanzar el civismo que precisa una persona expuesta a la presión y al seguimiento mediático contínuo.

jueves, 1 de marzo de 2007

Por la salud del fútbol...


Balance de los cuartos de final de la Copa del Rey: tres de cuatro partidos con tangana, un entrenador en el hospital, una ciudad arrasada por las llamas y un técnico eliminado que antes fue cobarde e incapaz de dar la cara en contra del racismo ¿Qué equipos están en semifinales? Sinceramente, ni me interesa.


Empezando por lo último, ayer me escandalizaron las declaraciones previas al partido de Víctor Fernández. "Por la salud del fútbol, mejor que no venga", decía el entrenador ante la posible ausencia, luego confirmada, de Eto'o de la convocatoria.

Las palabras hacían referencia a los hábitos racistas de un grupo de aficionados que acuden habitualmente a La Romareda ¿Para que va a jugar el camerunés e importunar con su color de piel a esos socios que han pagado una entrada para ver fútbol? Tendrían que forzar la garganta para hacer los ruidos simiescos y no se podrían concentrar en el partido...

Rikjaard no convocó a Eto'o y existen muchas posibilidades de que no lo hiciera para no encrespar el ambiente ¿Quien sale ganando? Los racistas, que con sus desagradables actitudes han logrado disminuir el potencial del rival. Por tanto, han interferido en "la salud del fútbol" ¿No sería conveniente que Víctor Férnandez demostrara un poco más de sentido común, valentía y responsabilidad dándole la vuelta a sus palabras?: "Por la salud del fútbol, mejor que venga para dar una lección a los energúmenos que vienen a mi estadio a molestar" (por ejemplo, es una sugerencia).
Por cierto y en vista de que no estaba Eto'o, buena parte de la afición zaragocista la tomó con Oleguer, por catalán convencido, y con Messi ¡Mira que nacer argentino y encima teatrero! El que no se contenta es porque no quiere.

Para finalizar la crónica de guerra del frente de Zaragoza, el autobús del Barça fue despedido del estadio a pedradas...

El desenlace del otro conflicto de la jornada se asemeja más a un culebrón de sobremesa que a una cruzada racista como la anterior. El juego de niños o de amantes de Lopera y Del Nido y respectivos camarotes de aduladores ha terminado en desgracia, cerca de la tragedia.
Es complicado buscar el culpable de que algunos clubes de fútbol estén regidos por fanáticos incapaces de comprender que lo que para ellos es una gracia, para el pelotón de anormales que tienen detrás es una provocación o una incitación para la violencia gratuita.
El Betis-Sevilla de ayer nos abre los ojos para recordarnos que la muerte no es una quimera en el fútbol español o una exclusiva de los violentos italianos o argentinos. La guadaña rondó ayer el estadio bético y tanto Del Nido como Lopera son los responsables directos de llenar de pajaritos la cabeza de un tonto que se lleva al campo una botella de un litro y medio llena de hielo por lo que pueda pasar. La sanción debe ser para ellos. Por manipuladores, cínicos y cobardes. Ya es hora de que se termine con actitudes rídiculas como las suyas que dejan a una ciudad maravillosa como Sevilla a la altura de la suela de los zapatos en los informativos de todo el mundo.


P.D. El Valladolid-Deportivo se convirtió en una competiciones de patadas asesinas y también tuvo su contundente ración de tanganas. Se me olvidaba, ayer saltó a los medios que los Ultrasur habían viajado a Buenos Aires para conocer e "inspirarse" de la Barrrabrava de Boca. Según el jefe de esta banda, el objetivo era "aprender canciones y ver como movemos las banderas". Un hermanamiento digno de cualquier grupo de Caquetesis. Ya se sabe, todo sea por la salud del fútbol...

jueves, 22 de febrero de 2007

Messi vs Arbeloa


Con el firme de propósito de escribir regularmente, retomo el blog después de que, después de mucho tiempo, me haya vuelto a reconocer la contraseña....Si, si, excusas...pero es lo que hay y lo importante es el regreso...


Tanto Benítez como Rikjaard habían guardado con celo sus alineaciones. Las grandes ocasiones precisan de los entrenadores el equilibrio y la sabiduría de los mejores ajedrecistas. Ambos técnicos apuraron sus bazas hasta el último minuto. El holandés fue el más radical. Donde se esperaba a Márquez jugó Motta, donde tenía que estar Iniesta estaba otro y donde se intuía a Gudjonhsen apareció Saviola. Por no hablar de la titularidad, que parece hipotecada desde el gol que dio la Champions, del siempre despistado Belletti...


En cambio el madrileño, más habituado a los cambios en la alineaciones, hizo pocas variaciones, pero de una importancia capital. Para sorpresa de todos, no salió de titular el peligroso Crouch. Pero esa no fue la mayor novedad. Ayer saltó al Nou Camp como titular por primera vez con los reds el recién incorporado Arbeloa. No lo hizo como central, la posición en la que ha jugado toda la temporada con el Deportivo, sino como lateral, encargado de cubrir las acometidas del eléctrico Messi. Brillante idea la de Benitez de utilizar a Arbeloa, central que, a pesar de su envergadura, es ágil y rápido. Por todos es sabido que el mayor peligro del argentino radica en las perpendiculares que inica desde la banda para irse hacia el área como una flecha. En esas situaciones el español anduvo listo e intuitivo y casi siempre se impuso a su par. Situar a Arbeloa para taparlo con Rijse, lateral habitual ayer reconvertido en interior, ayudándolo constantemente supuso el remedio perfecto para la gran herida que podía haber provocado el argentino. Al minuto 70 Messi estaba agotado y el Liverpool había finiquitado su actuación.


En la gran batalla que libran los entrenadores dentro de la guerra que supone una eliminatoria de este calibre, por el momento Benítez se impone de forma holgada a los puntos a Rikjaard. El holandés erró con sus decisiones y reincide en los momentos en que los que la presión puede aturdir el equilibrio. Como ocurrió en la final de la Champions, el callado, el educado, el que esta siempre disponible y nunca pone mala cara fue el que se quedó en el banquillo. Ya se sabe el dicho, hay algunos que de buenos parecen, o los hacen, bobos. Iniesta, quizás el barcelonista más en forma esta temporada, sobraba para enfrentarse al Liverpool. En cambio Motta, falto de ritmo por su poca participación en los últimos partidos, ocupó el mediocentro y puso de manifiesto sus carencias más que sus virtudes. Es curioso el caso del brasileño. Puede estar lesionado durante largas temporadas, ser expulsado o cuajar malos partidos, pero Rikjaard siempre le guarda un sitio para las grandes ocasiones. Una breva que muchos otros, a los que no se les ha perdonado ni una, no han tenido y que debería servir para que el canterano confirme alguna vez todo lo que sugiere y se asiente como titular.

miércoles, 13 de diciembre de 2006

El bueno, el feo y el malo


El comienzo del parón europeo es buen momento para reflexionar acerca del estado de la competición nacional. La Liga se desmarca del habitual protagonismo compartido que tiene con la Champions y se convierte en el gran escaparate del fútbol español. Mientras el Barça vela armas e intenta buscar motivación recordando a un viejo enemigo -el Piojo López- para afrontar una competición cuyo nombre -"Mundialito"- ya habla de la escasa enjundia del torneo, el Madrid continúa el ejercicio de fe que supone seguir al pie de la letra el catecismo capelliano. Sin mirar a quien tiene al lado y cada vez más convencido de su poderío aparece el Sevilla, que ya se ha merendado a los dos grandes de la Liga esta temporada.


El Barça continúa fiel a unos principios que, a diferencia de los que rigen al Real Madrid, no son implantados, sino adquiridos de forma natural por las características de sus futbolistas. Rikjaard ha logrado transmitir a los suyos una serie de virtudes que lo convierten en una especie en extinción en la jungla de los entrenadores. Lo suyo es el hedonismo, el placer por el placer, la libertad por encima de la obediencia. Es sosegado, paciente, afable y no es difícil adivinar, cuando se le caza escondiéndose de las cámaras para fumar un cigarro, que añora el clima de libertad que se respira ende Amsterdam, la ciudad que lo vio nacer. Su Barça es un equipo que sale al campo a disfrutar, que entiende el fútbol como un juego, cuyo objetivo es pasarlo bien con un balón y dos porterías. Como los grupos de amigos que se divierten jugando una pachanga, aquel que necesita salir a pasear en bicicleta para desconectar o quien va a una clase de aerobic porque disfruta bailando.


En cambio el Madrid de Capello se enfrenta a una misión. El objetivo: Ganar un título. El medio: Conseguir derrotar a los rivales que aparezcan en el camino. Lo suyo es el stajanovismo, ya se sabe el método de producción de la URSS que fomentaba la producción llegando a unos extremos incontrolables. Los equipos de Capello son como los culturistas: Van al gimnasio a sufrir para luego obtener un resultado en el espejo, aunque en el caso del entrenador italiano sea ir al campo para luego ver el resultado reflejado en la tabla. Es difícil imaginar a Robinho, Ronaldo y demás figuras dando saltos de alegría en el vestuario porque ha llegado la hora de salir al césped. Es más fácil pensar en Raúl con un gesto serio, concentrado, pensando en dejarse la piel en la batalla. Capello es obediencia, servidumbre, disciplina militar y, no olvidemos, excelentes resultados. Además, ha logrado algo impensable en el Real Madrid: Nadie (a excepción de Cassano) raja del entrenador. Ya lo dejó claro en una célebre entrevista. Le gusta España por el orden que dejó como herencia Francisco Franco. Idéntico al rastafari de Rikjaard.


El Sevilla es otra cosa. Tiene dos caras. Por un lado está la insustancial. La que representa el fanfarrón de su presidente al que lo mismo le da presumir de tener al mejor portero del mundo, Palop, que decir que Ronaldinho sería suplente en su equipo. En el otro extremo está la infraestructura que ha montado el propio Del Nido. Monchi, en la dirección técnica, y Juande Ramos en el banquillo han sabido gestionar con mesura los recursos de un equipo que ha ido creciendo paulatinamente desde su ascenso a Primera. El técnico manchego ha sabido dirigir, sin caer en los extremos que representan los técnicos del Barça y Madrid, a un equipo que juega un fútbol total. Agresivo, pero técnico, fuerte en defensa e imponente en ataque, Juande ha sido la llave que ha liberado al equipo de las cadenas que impedían al equipo dar el salto definitivo durante la era Caparrós. Ahora el Sevilla representa una sugerente alternativa a los dos grandes del fútbol nacional. Suyo es el papel de tapado y que nadie descarte que sea capaz de llevarse al gato al agua.